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Cuando un sueño le gana a los obstáculos

  • 6 jun 2018
  • 3 Min. de lectura

Textos y fotografías Johnny Núñez Z.


24 indígenas del sur se gradúan en la UNA.


“Provengo de una familia de artesanos donde mis padres no saben leer ni escribir, y a pesar de eso, nos sacaron adelante con la venta de jícaras y nos motivaron a estudiar”, con esta frase María Adelita Lázaro Ortiz, madre de tres hijos y originaria de la reserva indígena Curré, en la región Brunca, resumió parte del largo camino recorrido para convertirse hoy en diplomada en educación rural. Esta es solo una de 23 historias más de lucha, sacrificio, esfuerzo y perseverancia


María Adelita Lázaro: "...nos sacaron adelante con la venta de jícaras y nos motivaron a estudiar”.


El pasado 18 de mayo un grupo de estudiantes de distintas poblaciones indígenas de la zona sur, recibieron, en el Campus Coto de la Universidad Nacional (UNA), el título que los acredita como diplomados en Educación con énfasis en Educación Rural I y II Ciclos culminan así la primera etapa para alcanzar la Licenciatura en esa especialidad que, desde el 2016, imparte la División de Educación Rural (DER) del Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide-UNA).


Kenneth Cubillo, subdirector de la DER, destacó que este grupo es uno de los más diversos desde lo intercultural, pues comparten procesos de aprendizaje, personas de cinco pueblos originarios del país: Ngäbes, Bruncas, Teribes, Bribris y Cabécares, habitantes de Salitre, Cabagra, Ujarrás, Térraba, Curré y Boruca de Buenos Aires; Casona de Coto Brus; Altos de San Antonio, Abrojo y Comte de Corredores, y Punta Burica, de Golfito. En este ciclo también se graduaron otros 30 estudiantes de la misma especialidad, en el Valle de la Estrella.


Con mucho esfuerzo

Otro caso de perseverancia es el de Reynaldo Sánchez Gallardo, de Alto de Guaimí, Punta Burica, quien destacó que al principio fue muy difícil asistir a las lecciones los sábados, ya debido a un serio problema de salud tuvo que abandonar su región y trasladarse a vivir a la zona fronteriza. Esto joven, padre de un hijo, comentó que antes de ingresar a estudiar se dedicaba a las labores del campo y trabajar con una asociación.

Reynaldo Sánchez, padre de un hijo, se graduó tras superar problemas de salud, que lo obligaron a cambiar de domicilio.


Sobre la formación que les brinda la UNA, Sánchez destacó que es una gran oportunidad para progresar y a la vez educar a los habitantes de los territorios indígenas, por lo que espera continuar con el desarrollo de sus estudios en educación rural.


Un reflejo de disciplina y dedicación es el de Cecilio Caballero Carrera, conocido como Kanaky, originario de la reserva indígena de Punta Burica, quien comentó que estudiar fuera de su comunidad requiere de un enorme sacrificio, porque aparte del cansancio y las inclemencias del tiempo, los recursos económicos son muy limitados. “De Punta Burica a Paso Canoas debemos recorrer un camino para caballos de 8 horas, ingresando por el sector panameño de Armuelles y así arribar a Paso Canoas entre 2 y 4 de la tarde; eso si el río no está crecido, porque si no debemos dormir en el camino o esperar varias horas hasta que baje el nivel del agua. Igual sucede los domingos, cuando volvemos a la comunidad, procuramos salir en las primeras horas del día para tratar de llegar casi en la noche a Punta Burica, pero dependiendo del clima, muchas veces llegamos el lunes”.


Cecilio Caballero (Kanaky), "debemos recorrer un camino para caballos de 8 kilómetros, ingresando por el sector panameño de Armuelle".


De la misma forma, su hermano Alfidio Caballero Carrera debe afrontar muchos obstáculos para alcanzar sus metas académicas, más la obligación de cumplir con su trabajo como Asistente Técnico de Atención Primaria de Salud del Ministerio de Salud (Ataps). “Desde niño siempre me gustó estudiar, para algún día llegar a ser agente de cambio en la sociedad. Pienso llegar a la cima no para figurar, ni para competir, sino para superarme y hacer la diferencia dentro de la población indígena de la cual provengo”.


Alfidio Caballero, "Desde niño siempre me gustó estudiar, para algún día llegar a ser agente de cambio en la sociedad".

Veinticuatro indígenas de distintos pueblos originarios de la zona sur hicieron realidad su sueño al obtener su título profesional, el pasado 18 de mayo en el auditorio del Campus Coto de la UNA.

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